ENFERMOS

¿Qué pasaría si “curamos” a todos los “enfermos mentales” que “sufren” la esquizofrenia?

No escuchamos. Pero no escuchamos en ninguna de las situaciones sociales a las que nos enfrentamos día a día. Y menos aún escuchamos a los “enfermos”.

Cuando uno se encuentra mal, si se escucha, a veces hasta se puede dar cuenta de dónde proviene su “enfermedad”. No nos cuidamos, ni nos atendemos, sólo corremos, y luego, caemos enfermos.

Hoy, parece que la esquizofrenia tiene relación con la genética y no únicamente con los hábitos:

“…un equipo de la Universidad de Columbia (EE UU) hizo unos ratones en los que modelizaron la mutación en el cromosoma 22 asociada a esta enfermedad en los humanos (aproximadamente el 30% de las personas que tienen esta mutación acaban padeciendo esquizofrenia).”  Nos cuenta El País en su versión online, sección de Sociedad.

Pues digo yo, que si en vez de “hacer ratones” nos dedicáramos a escuchar un poquito a estas personas que “sufren” esta enfermedad (lo que está claro es que sufren la incomprensión y discriminación social) a lo mejor nos daríamos cuenta de que quizá ellos no están tan locos, ni tan enfermos, y que quizá nosotros nos estamos perdiendo muchas cosas…

Si lo que pretendemos es “estudiar así el mecanismo cerebral específico que falla en esta patología”, quizá deberíamos pensar primero en qué es para nosotros un “fallo”.

  • Beethoven tocaba mal el violín y sus profesores consideraban que no tenía futuro como compositor.
  • El padre de Darwin decía de él: “Lo único que le interesa es cazar y capturar perros y ratas.”
  • Los maestros de Edison opinaban que era demasiado tonto para aprender. Realizó más de 2.000 pruebas fallidas hasta lograr que funcionara la bombilla.
  • Einstein no habló hasta los cuatro años y no leyó hasta los siete. No aprobó el ingreso la Politécnica de Zurich.
  • Rodin fracasó tres veces en su intento de ingresar a la escuela de Bellas Artes.
  • Tolstoi, considerado “sin capacidad ni voluntad para aprender”, tuvo que dejar los estudios.
  • Michael Jordan fue separado del equipo de baloncesto de su escuela

Y un largo etc., que no voy a transcribir y que sí se puede consultar en angelfire.

Creo que con nuestras limitaciones (culturales, familiares… llámale X) nos estamos perdiendo a muchas personas. Y no sólo a grandes genios de los que nos podríamos beneficiar todos, sino a personas excelentes que tenemos a nuestro lado y que no sabemos valorar. No hay tarea más liberadora que aceptar al que tienes al lado tal y cómo es, sin intentar cambiarlo.

Yo, abogo por dejar de “hacer ratones” imperfectos y empezar a mirarnos un poquito más a nosotros mismos y a los que tenemos al rededor.

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Acerca de Gala Martínez-Romero Martín

Amante de la Comunicación en todos sus estados. Periodismo, Audiovisual y Espectáculos. Probando mi voz. Con Kazumbo Teatro. Comunicando @microteatro #Madrid
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