La promesa de la cultura

cordon-umbilicalCordón Umbilical cierra con broche de oro su paso por la Sala Triángulo

Extraña”. Dice un señor al acabar la función. “Como la vida misma”, le responde su acompañante. No sabe uno si es mejor o peor conocer la edad del dramaturgo y director de Cordón Umbilical antes de ir a verla o no. No sabe el mismo hasta qué punto le ha condicionado después de verla. Ahora que de seguro sale este con la certeza de que la promesa del teatro todavía es posible.

Daniel de Vicente ha estrenado su primera obra Cordón Umbilical, para lo que ha ahorrado durante 4 años, en la Sala Triángulo con la excusa de la celebración de La Alternativa, 25º Festival Alternativo de Teatro, Música y Danza de Madrid. Sería de esperar y de agradecer que no necesitara de muchas excusas para seguir con su andadura como dramaturgo y director, ya que promete y apunta alto desde su comienzo.

El texto tiene varios momentos brillantísimos exprimidos al máximo por los actores. Otros un tanto repetitivos, se entiende que en la búsqueda del autor de encontrar la profundidad y la reflexión. La historia, aunque enreversada sugiere en un tono entretenido la reflexión sobre varios tópicos y típicos de nuestra sociedad. La homosexualidad, la prostitución, la familia, la infidelidad… A pesar de que queda algún cabo suelto en el desenlace de la historia que puede en algún momento despistar al de la butaca, en general uno observa y asiente al escuchar la historia de esta familia y empatizar más o menos alejadamente con sus vicencias.

La primeriza dirección de Daniel de Vicente reluce en muchos momentos. Hay detalles sutiles, y otros no lo son tanto, que no se resuelven con la naturalidad requerida por la obra. Sin embargo, sorprende la calidad de muchos de los recursos propios del lenguaje escénico utilizados y que guían a los intérpretes. Pausas, giros, guiños al público, ritmo, y profundidad. Toda una promesa de teatralidad y experimentación. Si bien los personajes no acaban de estar definidos del todo en el texto, los actores y la puesta en escena realzan sus historias y les dan vida con muy buen resultado. La escenografía es sencilla y tradicional e intenta jugar con las luces para crear, en momentos vagamente, diferentes espacios y ambientes. En cualquier caso, la obra supone toda una promesa teatral que rebosa talento y que requiere de experimentación y experiencia. Por cierto que el autor tiene 22 años y estudia tercero de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

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Acerca de Gala Martínez-Romero Martín

Amante de la Comunicación en todos sus estados. Periodismo, Audiovisual y Espectáculos. Probando mi voz. Con Kazumbo Teatro. Comunicando @microteatro #Madrid
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