Yo lo que quiero es ir al teatro

Un día cualquiera entre semana me levanto con ganas de ir al teatro. Mientras desayuno con una amiga organizamos el evento. Las expectativas no son pocas. Adoro el teatro, la atmósfera que allí se crea, la intimidad con los actores, la sutilidad de los focos y la perseverancia y cariño de las músicas y efectos de sonido. Para mí, es una experiencia mágica.

Niña y humo

QUIERO IR AL TEATRO

(Quiero ir al teatro. Una amiga me dice que cerca de casa hay una obra que le gustaría ver)

ELLA

¡Un monólogo de un dramaturgo que adoro!

(Leo la sinopsis. Veo el precio. Pienso.)

ELLA

¡Hay promo!

(No me apasiona, pero a ella parece que sí)

YO

Vale, vamos. ¡Cómpralas! ¡Tengo ganas de teatro! ¡Nos vemos allí!

LA TAQUILLA

(Llego pronto. Y ella no me coge el teléfono. Me siento en un banco en frente y observo. Las señoras llegan. Los señores las acompañan. Una madre y su hija, o su sobrina, o ¿la hija de una amiga? Pero casi todo son parejas. “Mayores”. De más de cuarenta y. Llega mi amiga y me da dos besos)

Mua, Mua

ELLA

¡Me he comprado una planta que no necesita agua!

YO

Ay, sí. Son una pasada. Mi madre tiene una.

(Nos ponemos a la cola. LA PRIMERA es una señora con abrigo de pieles y sombrero pequeño. Y LA SEGUNDA lleva un moño y un chal horrible. La cola está desordenada. Charlamos un rato)

YO

Ah, pues aquí también tienen algo de formación, pero no sé de qué rollo…

(LA PRIMERA ya tiene sus entradas. Siguen despachando clientes, pero no atienden a LA SEGUNDA. Nos acercamos a la taquilla)

YO

¿Qué hacen?

ELLA

Son menos 20…

TAQUILLERA

No te puedo atender.

LA SEGUNDA

Ya, es que mañana no puedo venir…

TAQUILLERA

Hoy no puedo atender para la obra de mañana a 20 minutos de la representación.

LA SEGUNDA

¿Y si espero?

TAQUILLERA

Yo luego me voy para adentro. No me puedo quedar. Siguiente.

YO

(miro a ELLA)

Aquí cuadraba una de Relatos Salvajes…

Fotograma Relatos Salvajes

(Risas)

(LA SEGUNDA se va de la cola frustrada. Sacamos las entradas y vamos a la sala).

LA SALA

EL QUE RECOGE LAS ENTRADAS

Hola. Buenas tardes, ¿las entradas?

(Sonrisas)

ELLA

Voy al baño.

YO

Vale. Perdone, ¿en esos programas de ahí está la formación que tenéis?

EL QUE RECOGE LAS ENTRADAS

Eh… No. Sí. Ah, bueno, no. Mira.

(señala)

Ahí tienes la programación del mes, y… el programa de la obra.

(Sonrisa. Suya)

YO

Ah, vale, gracias. Pero y ¿dónde puedo ver la formación?

EL QUE RECOGE LAS ENTRADAS

En la web.

(Sonrisa. Suya)

YO

Vale. Gracias. Pero, ¿qué tipo de formación tenéis…?

EL QUE RECOGE LAS ENTRADAS

Eh… Eso te lo pone en la web.

YO

Ah, vale. Gracias.

(Sonrío. Miro en la web. No lo encuentro.
Pero me encuentro con una videoinstalación que está relacionada con la obra que vamos a ver)

YO

Perdone, ¿la videoinstalación que está relacionada con la obra…?

EL QUE RECOGE LAS ENTRADAS

Ah, sí. Ahí. Detrás de la cortina.

YO

Gracias, pero… ¿da tiempo?

EL QUE RECOGE LAS ENTRADAS

Ah, sí, sí. Es una pantalla, así, pequeña…

YO

Gracias.

(Sonrío. Yo. Llega ELLA)

YO

Mira, ven.

ADMIT_ONE

(Entramos a ver la instalación. Algunos también la encuentran, pero entran y salen. Sonríen. No se quedan. El chico que está allí nos sonríe y sigue con su libro. Luego la obra. La vemos. Con las señoras. Y los señores. Y la chica. Y su madre, tía, amiga de su madre o lo que sea. Aunque hay varias señoras medio obesas, la sala está medio vacía.)

LA FUNCIÓN

(Un monólogo. Casi dos horas. El actor corre de aquí para allá. Se desnuda. Llena todo el escenario. Se agota. Renace. Muere. Vive. Llora. Muestra su debilidad. Muestra su grandeza. Es grande y pequeño a la vez. Juega con una vela, con un plástico, con unos calzoncillos y corre mientras recita el texto, con todos sus huecos, sus letras largas, silencios cortos… Lo mastica, se lo come y lo vomita. Los músicos que lo acompañan bostezan. Uno se mete un dedo en la nariz. Los asistentes de escena esperan a la vista, en el rinconcito, para mover las paredes cuando diga “distinción social”, y comentan la jugada (a la vista), el técnico de luces mueve las hoja del guión en la pausa dramática que quería envolvernos en la tensión del silencio, pero no, porque el sonido de las hojas nos interrumpe. En un pasillo a la derecha del escenario se ven apiladas cosas de otra obra. Acaba la función).

SE CIERRA EL TELÓN

Yo quería ir al teatro. Pero no así. Yo quería emocionarme, disfrutar, aprender, interelacionarme. ¡También sonreír, pero no solo sonreír! Lo que más me gusta de ir al teatro, de la experiencia, es precisamente eso. Una predecible explosión de comunicación en estado puro. Sin embargo esta vez no fue así. Y no es la única vez. Me fui de allí con una impresión muy básica: que había visto a un actor encima de un escenario, comiéndoselo y exprimiendo cada parte de sí. Que creía en lo que hacía. Lo vivía. Nos lo contaba. Con palabras, movimientos, susurros, plásticos y luces de colores. Pero que estaba solo. En el escenario, en el backstage, en la sala, en el teatro, en el arte, en el mundo. Algo no debemos estar haciendo bien… Me quedo con una paradójica frase de la obra. Da igual cuál. En qué teatro. Esto no funciona. No debemos estar haciéndolo bien.

¿Es el arte un accesorio de distinción social?

arco

Anuncios

Acerca de Gala Martínez-Romero Martín

Amante de la Comunicación en todos sus estados. Periodismo, Audiovisual y Espectáculos. Probando mi voz. Con Kazumbo Teatro. Comunicando @microteatro #Madrid
Esta entrada fue publicada en Artículos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s